
¿Quién es esta chica que vive en tu casa?
Como vivir con una bomba emocional… que además lleva eyeliner.
Antes eras su refugio. Ahora eres "una madre pesada”.
Con las hijas el vínculo es especial. Profundo. Emocional.
Y cuando se rompe esa dinámica, sientes que:
- ya no sabes decir lo correcto
- todo lo haces mal
- cualquier frase puede ser usada en tu contra
Hablas con cuidado. Caminas con cuidado. Respiras con cuidado.
Tranquila tu hija no te odia.
Está intentando ser ella sin dejar de ser tuya.
Y eso es confuso, doloroso y agotador… para las dos.
Tú eres su espejo.
Y a veces no le gusta lo que ve.
Sigues siendo su base.
Aunque ahora lo niegue con dramatismo
Tu niña no ha desaparecido.
Está ahí, debajo de las capas, del carácter y de puertas cerradas.
Un día —no hoy— volverá a mirarte como antes.
Mientras tanto, aguanta. Aprende. Equivócate. Quiérela incluso cuando no se deja.
Eso también es maternidad.
Y sí, es durísimo.
Pero estás criando a una MUJER
