ansiedad

¿PROTECTORA O LIMITANTE?

Cuando los  síntomas de ansiedad excesivos  NO TE PROTEGEN SINO QUE TE LIMITAN y tu mundo se va haciendo más pequeño.

Observar, conocer y entender tus síntomas es el primer paso para reducir su impacto

 

tratamiento de la ansiedad

Toma tus propias decisiones y las riendas  de tus momentos. Aprenderás a quedarte con las sensaciones sin entrar en pánico. A tolerar la incertidumbre sin intentar controlarlo todo.A bajar el volumen de la mente sin forzar el silencio.A recuperar espacios de calma reales, no artificiales.

TRASTORNO DE PÁNICO

Sentirse atrapado por las reacciones de tu cuerpo. Siempre vigilante, siempre alerta a la espera de la aparición de los temblores, palpitaciones, nauseas... Comprender los síntomas, aceptar sin luchar puede ser el camino hacia la libertad.

ANSIEDAD GENERALIZADA

Cuando te preocupas por todo, te anticipas a todo . Te provoca sufrimiento, cansancio y te impide seguir adelante.  

FOBIAS

Exponerse a los miedos, con cuidado y desde un lugar seguro, es el primer paso hacia dejar de vivir en alerta permanente. No se trata de valentía sino de recuperar terreno.

¡Cuándo todo es un agobio!

Sientes cansancio, inquietud, no puedes concentrarte y TE PREOCUPAS POR TODO

¿Sientes que tu cuerpo está en alerta SIEMPRE?

La ansiedad puede apoderarse de tu cuerpo, tus pensamientos y tus emociones pero tú no eres tu ansiedad.

Preocuparse por...
Lo que pasó.
Lo que puede pasar.
Lo que probablemente nunca pase

Repasas conversaciones que aún no existen. Tomas decisiones para escenarios que nadie te ha pedido que resuelvas. 

Vivir con ansiedad generalizada no es ser dramático ni exagerado.
Es estar cansado antes de empezar el día.
Es no saber explicar por qué estás mal… y sentirte culpable por estarlo.

No se soluciona relajándote, ni organizándote mejor, ni “dejándolo pasar”.
Se trabaja entendiendo cómo funciona, qué la alimenta y aprendiendo a vivir sin estar constantemente en guerra contigo.

ansiedad

estrategias claras pero 
sin dar lecciones

Durante años he estudiado y acompañado a personas que conviven con la ansiedad. Y si algo tengo claro es esto: la ansiedad no es una exageración, ni una manía, ni algo que se solucione “pensando en positivo”. Vivir con ansiedad es agotador. Frustrante. A veces devastador.

Lo verdaderamente difícil es acompañar a alguien con ansiedad de verdad: sin consejos brillantes, sin frases hechas, sin invadir, sin dar lecciones que nadie pidió.

Sólo quien convive con la ansiedad conoce el tamaño real del monstruo al que se enfrenta. Y no necesita que le expliquen cómo debería sentirse.

Necesita apoyo emocional, presencia y a alguien que camine a su lado sin minimizar, sin juzgar y sin intentar arreglarlo todo.

escríbeme y consulta cualquier duda sin compromiso

* Indica los campos obligatorios
¡Gracias! Nos pondremos en contacto con usted lo antes posible.

Necesitamos su consentimiento para cargar las traducciones

Utilizamos un servicio de terceros para traducir el contenido del sitio web que puede recopilar datos sobre su actividad. Por favor revise los detalles en la política de privacidad y acepte el servicio para ver las traducciones.