Alimentación emocional
comer sin hambre
Comer para a calmarte, para aliviar el estrés de un mal día.
Comer por tristeza o aburrimiento.
Gestionar la ANSIEDAD a través de la comida.
Darte un gusto, un capricho que te has ganado, no tiene que ser un problema, pero cuando después viene la culpa, el arrepentimiento y el disgusto con uno mismo.
Puede ser la señal de que algo necesita cuidado

trastorno por atracón

atrapado entre el
control y la culpa
Dietas, propósitos de adelgazar y vigilancia extrema de lo que comes que acaban en un atracón, rápido y sin pensar.
Después la culpa y la vergüenza , nuevos propósitos de control y se vuelve a iniciar el ciclo.
Te miras y no te gusta lo que ves en el espejo. Es mucho más que desaprobación, la vergüenza es ese sentimiento profundo de que "algo no está bien en mí"
imagen corporal
La relación con el cuerpo se aprende
Se aprende en comentarios aparentemente inocentes.
En miradas. En comparaciones. En silencios incómodos.
En lo que se dice en casa, en el colegio, en el entorno… y en la cultura de la apariencia.
Poco a poco vamos integrando que algo NO ESTÁ BIEN.

no es vanidad es aprendizaje emocional y corporal
La atención constante sobre el propio cuerpo reduce la capacidad de sentirlo desde dentro, de escuchar sus señales. Disminuye la interocepción. Dificulta la concentración, el foco, el disfrute, el flow. Afecta a las relaciones sociales. Y en muchos casos está en la base de trastornos graves de la conducta alimentaria.
Sentir que tu cuerpo no está bien es profundamente limitante"
Cuando llegamos a la edad adulta, esa vergüenza ya no se cuestiona. Se vive desde dentro.
tu cuerpo no es el problema
Como psicóloga, y también desde mi propia historia, sé que la lucha con el cuerpo puede acompañar durante años. Sé lo silenciosa que puede ser. Sé el coste que tiene. Y sé que no basta con “quererse más” o “aceptarse tal cual” porque nadie nos enseñó cómo hacerlo.
La buena noticia —sí, la hay— es que del mismo modo que aprendimos a avergonzarnos, también podemos aprender a valorar y respetar nuestro cuerpo. No desde la exigencia y la lucha, sino desde el cuidado.


